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Hace unos días tuvimos el inmenso placer de entrevistar al Director de la Real Academia Española y cuatro veces Honoris Causa, Don Santiago Muñoz Machado.

De dicción exquisita y trato impecable, uno no necesita más de 15 minutos de breve entrevista para comprender el alcance académico y humano del Dr. Muñoz. Con la sencillez abrumadora con la que las grandes personalidades hablan de sus logros, el director de la RAE nos hace un pequeño repaso de su trayectoria; desde sus inicios como estudiante «poco concentrado» hasta la actual etapa de estrellato institucional y continuo reconocimiento. Un discurso muy ameno en el que por supuesto nos habla de la RAE y su funcionamiento, pero también de temas actuales como el impacto de las redes sociales en el lenguaje y el importante papel de perfiles tan influyentes como La Vecina Rubia.

Y es que siendo jurista, Catedrático de derecho y Director de la RAE; si hay algo que el Dr. Muñoz no tiene en abundancia es tiempo. Por eso nos complacemos de que entre tantas obligaciones y entre premio y premio, nos haya concedido el honor de regalarnos un puñado de sus valiosos minutos que ahora compartimos con todos vosotros en este vídeo.

Madrugador por necesidad, Don Santiago nos explica que ha tenido que dejar un poco de lado su labor docente para enfocar su altura de miras en la dirección de la Real Academia Española. Esto le ha supuesto un notable incremento de su actividad conferenciante que sin embargo no ha impedido que siga encontrando sus momentos de evasión para dedicarlos a una de sus mayores pasiones: la escritura. Y podemos dar fe de ello. En los momentos previos a la entrevista, mientras preparamos el equipo de grabación, lo encontramos firmando un libro de visitas. Tras varios minutos de escritura continuada se detiene en seco y confiesa en voz alta «paro ya, porque si me dejáis escribo un libro».

Cuando llegó a la dirección de la RAE ésta pasaba por una época de dificultades económicas que, quizá por modestia o quizá por la solemnidad y alcance de la institución, confiesa que fue fácil revertir.

Una carrera meteórica

El gran potencial de Don Santiago podía intuirse ya en su época de estudiante. Con inquietudes por múltiples disciplinas, la licenciatura en derecho no satisfacía por completo sus intereses humanistas y, como si de un mero trámite se tratara, terminó la carrera en menos años de lo estandarizado. Sobrado de capacidades consiguió poco después nada menos que una plaza de funcionario en la Presidencia del Gobierno. Y de nuevo, mucho antes de lo que marcan los cánones de los mortales,  pasó a ser Catedrático de Derecho. De estudiante a catedrático en un abrir y cerrar de ojos.

Y tras otras dos cátedras de derecho comenzaron a llegarle los más altos reconocimientos académicos. Entre numerosos premios de muy diversa índole alcanzó la cima con las distinciones como Doctor Honoris Causa por cuatro universidades españolas. Reconocimientos con los que expresa sentirse muy agradecido y que, cargado de modestia, achaca en gran medida a la casuística de la vida. Así, a pesar de ameritarlos, confiesa acordarse al recibirlos de las personas con gran valía que no disfrutan de tales recompensas.

La guinda curricular le llegó hace un año con su elección como Director de la Real Academia Española, el primer director no lingüista desde que en 1982 lo fuera el médico Pedro Laín. Sin embargo Don Santiago no dedica especial relevancia al hecho de que consiga ocupar tal cargo alguien como él, argumentándose en el elevado número de juristas que han sido miembros de la RAE desde hace siglos.

Santiago Muñoz Doctor Honoris Causa

Llegado a este punto reconoce Don Santiago que, más que ambiciones de glorias mayores, lo que añora es la oportunidad de comenzar de nuevo, de ser universitario y llegar a una facultad con todo un mundo de conocimientos por absorber.

A este respecto nos indica que la inquietud y la ambición son sus mejores consejos para los estudiantes de hoy en día. Y apostilla que éstas deberían ir siempre acompañadas de la lectura, que considera esencial no solo para formarse en el más amplio sentido de la palabra sino también para aprender a escribir y expresarse adecuadamente. Además deja clara su opinión: «si tienen vocación que procuren informarse de la técnica de su oficio».

El funcionamiento de la RAE

En cuanto al funcionamiento de la RAE, y preguntado en primer lugar por cómo es el proceso de decisión para aprobar o no nuevas palabras, explica que está basado en observaciones objetivas que dependen básicamente de que se usen o no se usen. Es decir, que el que manda en el lenguaje es el propio hispanohablante con su uso y que la RAE es simplemente el instrumento que ejecuta los cambios lingüísticos y los pone blanco sobre negro.

De forma paralela, indica que los cambios en el lenguaje pueden ser promovidos por cualquier persona y que la RAE como institución se dedica a contrastar la información de uso de las palabras, utilizando bases de datos con millones de formas para comprobar si ese uso existe o no, con qué frecuencia y con qué extensión se dan.

Finalmente, en comisión académica y en base a esos datos se le da una definición y se comparte con las otras 22 academias de la lengua para decidir si se incorpora o no al diccionario y con qué extensión.

La adaptación a los nuevos tiempos

Cuando cambiamos el tercio y le preguntamos por La Vecina Rubia y por el mundo de las redes sociales se sonríe y nos demuestra estar al día. No duda en considerarla una amiga y se muestra encantado de que sus menciones continuas a la RAE hayan dado pie a una relación tan estrecha. Además celebra que los perfiles de la RAE en redes sociales sean capaces de crear contenido original y ocurrente que llega a viralizarse y atraer a millones de seguidores. Y deja además clara su perspectiva: adaptarse a los tiempos y aumentar la proyección de la RAE en todas las redes sociales porque, como él mismo dice «queremos estar ahí. Hay que estar donde está la gente».